viernes, 18 de abril de 2014

El estres.

El estrés sostenido en el tiempo libera cortisol, hormona responsable de mayor apetito. Además de esta sensación, el cortisol deriva el gusto hacia alimentos con alto contenido de grasas y azúcares. Esta ingesta inhibe y reduce el estrés, por lo que estos alimentos son denominados “alimentos consuelo”. El efecto de la mayor cantidad de calorías ingeridas provoca obesidad, falta de sueño, imposibilidad y poco deseo de realizar actividad física, y, a veces, se bebe más alcohol o se adquiere el hábito de fumar, generándose un circuito negativo del que es muy difícil escapar. Se debe procurar solucionar los problemas de estrés en su causa original y no a través de mecanismos que agravan la situación.

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