viernes, 5 de septiembre de 2014

Obesidad y tristeza.


La obesidad  puede derivar en episodios de tristeza para quienes la padecen. La situación corporal, la imposibilidad de salir de los efectos adictivos del azúcar, el deterioro físico, las enfermedades ocasionadas por éste exceso de peso, llevan a una situación anímica complicada. Porque es una enfermedad adictiva. Quienes la padecen pueden intentar remediarla con dos actitudes ineludibles: moverse (caminar básicamente) y torcer el rumbo de la alimentación hacia una dieta en la que no falten las frutas, verduras, carnes blancas, pescado, eliminación de salsas y grasas, eliminación de hidratos de carbono simples, no al azúcar, no a los alimentos exóticos, eliminar la sal y generar otros hábitos saludables que se adquieren con determinación y voluntad. Todo cambiará para bien a medida que pasen los días y la vida brillará distinto. 

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