martes, 18 de noviembre de 2014

Obesidad y pobreza.


Obesidad y pobreza muchas veces van de la mano. Pobreza económica y pobreza de conocimiento. La falta de recursos económicos impide muchas veces la compra de alimentos necesarios en cualquier dieta sana. Las verduras, las frutas, las carnes magras tienen elevado costo frente a las harinas y el azúcar. En Argentina la costumbre del mate dulce agrava la situación. Es común ver mujeres obesas tomando uno tras otro con el agregado de azúcar en cada cebada. También hay orientaciones a las gaseosas, papas fritas en grasa, tortas fritas, fideos con salsas económicas y dietas basadas en pan y fiambre. Estas costumbres se convierten en adicciones complicadas. Es obesidad con desnutrición. La madre obesa desnutrida parirá bebés desnutridos y estos cuando crezcan serán obesos desnutridos. El daño persistirá por generaciones. Los gobiernos deben orientar, inculcar buenos hábitos y poner al alcance de la población información de los alimentos adecuados. La salud pública debe tender una mano y conducir con criterio, sentido común, capacidad y firmeza, para beneficio del obeso pero también del Estado.

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