La opinión personal es una pérdida de energía que nos lleva a juzgar a otro y es, a veces, una proyección de lo no resuelto en nosotros.
Sabio es aquel que tolera, que acepta no decir ni una palabra en su defensa, porque las opiniones de los demás no lo afectan y tampoco necesita convencer al otro.
El silencio interno nos hace impasibles, el ayuno de palabras educará nuestro ego y nuestra personalidad que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.
No intentemos forzar, manipular ni controlar. Debemos dejar que los demás sean lo que son o, mejor dicho, lo que puedan ser.
Probemos con la abstinencia. Probemos renunciar al placer de opinar.
Abrazo Juanca.

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