El poder, ciego de su propia finitud, se abre paso a puro crimen de niños y civiles en una ilusión de impunidad que finalmente no tendrá. Los de ayer, los de hoy y los que vendrán que no aprenden de los que fueron. Miserables, asesinos, insensibles al sufrimiento, corruptos que finalmente su único legajo será un prontuario imborrable y una lápida vergonzosa. A los sufrientes de tantos años de guerras locas los sigo llevando en mis pensamientos y corazón con inmensa tristeza esperando esta pesadilla causada por estos pedófilos y egocéntricos delirantes termine. Juanca.


No hay comentarios:
Publicar un comentario