sábado, 16 de agosto de 2014

Imitemos...

Las hormigas han desarrollado un sistema productivo fantástico y una sociedad de tipo cooperativo que asombra. Esto es posible por tres razones elementales y simples que se cumplen inexorablemente. No hay corruptas, hay reglas y las reglas se cumplen. Para ellas quien no coopera es un enemigo y merece castigo. Saben que la "corrupción" deteriora los lazos entre ellas, fomenta la "delincuencia" y provoca deterioro en la estructura jerárquica alterando el sistema. Lo solucionan con castigo igualitario y justicia sin distinción. Para imitar.

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