jueves, 4 de diciembre de 2014

Errar el camino....tristeza sin fin.


Puedes errar el camino por iniciativa propia o por errores ajenos. En el primer caso Dios y tu conciencia dirán lo suyo. Pero en el segundo la tristeza no tendrá fin. Ha pasado en carreras sin señalizar correctamente de no saber por donde seguir y terminar en los tomates, Ahora ha ocurrido una nueva alternativa en la Ultramaratón Aconcagua en la que la mayoría de los competidores no la pudieron terminar por un corte de Guardaparques. Quedas incrédulo, enojado, triste, mezcla de sentimientos encontrados por una circunstancia que para los mortales comunes no es significativa. Un corredor compite consigo mismo y perder consigo mismo es lo peor que le puede pasar en sus sentimientos. Ya no sirven las disculpas de la organización para calmarse. El evento es irreversible. Queda allí clavado imposible de resolver. Solo exigir en las próximas que las carreras se señalicen correctamente y prevean contingencias como la de esta emblemática carrera de Mendoza. Los organizadores deben tomar a los corredores como gente que se ha tomado muy en serio el participar. Participar de una actividad que les resulta costosa en todo sentido y en la que tranquean con pura inocencia.

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