sábado, 26 de julio de 2014

Una oración no cuesta nada.


Hoy he meditado en forma económica. Me he levantado temprano y en el silencio de la madrugada he orado por mis amigos enfermos, por los niños que padecen enfermedades incurables, por aquellos pequeños que no tienen lo elemental, para que se alivie la angustia de una amiga por una pérdida imposible de sobrellevar, he pedido para que quienes gobiernan tomen un rumbo donde el afecto y el servicio sea su norte, le he pedido al Señor fortaleza para mis amigos y amigas con discapacidades, le he pedido por la paz en el mundo, he dado gracias por mi salud y por permitirme hacer lo que hago, he agradecido por la familia que tengo y me he puesto a disposición de cuanto amigo me necesite para tender la mano solidaria o un abrazo afectuoso. No me ha costado ni un peso hacerlo y me he reconfortado inmensamente. Ahora puedes tu rogar también allí donde estés. Puedes hacerlo de esta manera.

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