lunes, 30 de mayo de 2016

Hambre y tristeza.

El hambre deriva en episodios de tristeza y angustia para quienes la padecen. La situación corporal, la imposibilidad de salir de los efectos del hambre, el deterioro físico, las enfermedades ocasionadas por ésta falta de peso, llevan a una situación anímica desastrosa. Lo está explicando Margarita Barrientos que la padeció. Lo peor es que saben que no cambiará su estado. Vemos en estos momentos en Quitilipi (Chaco) estos casos dramáticos y tan dolorosos. Alguien debe hacerse cargo y torcer el rumbo de la alimentación hacia una dieta que regenere las falencias con urgencia y generar condiciones saludables e integrales para un desarrollo armónico de estos niños. Estos padres sueñan con tener hijos gordos. Una cachetada en un mundo en el que la obesidad es pandemia.


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