Hablen con sus hijos adolescentes. Susurren, no intimiden y no los discriminen frente a sus hermanos. Pregunten. Vuelvan a preguntar. Clarifiquen. Muestren interés y preocupación. Hablen sobre el cuidado de uno mismo y del otro. Aprendan a diferenciar una broma de una agresión. Pregunten sobre sus amigos y sus grupos. Enséñenles a cuidarse en la etapa que están viviendo. Si no saben cómo ayudarlos o no pueden aconsejarlos, deriven el caso a profesionales. A las niñas deben explicarles, en particular, sobre el cuidado sexual. Inexorablemente, como la madre misma, llegará ese momento. Hipotecar su futuro con un hijo será dramático e irreversible. No se distraigan. No digan "¿y qué querés que haga?". Hagan algo, hablen, aconsejen con cariño y responsabilidad. No lastimen a su hijo marcando diferencias con sus hermanos. Ayúdenlos. Díganles que son importantes y valiosos. Que todos son preferidos. Díganles que los quieren mucho y que los esperan siempre. Que la vida es mejor con ellos. Hablen hoy. Hablen ahora.

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