sábado, 3 de marzo de 2018

Capacidades diferentes en las competencias.

Los amigos y amigas con capacidades diferentes que participan de eventos deportivos son una brisa de aire fresco. Nos muestran que las dificultades deben afrontarse con valentía y que el esfuerzo de tranquear cada día se convierta en un ejemplo para quienes no las tenemos. Cualquiera sea su discapacidad, visual, motora o intelectual, es un honor verlos competir y así debería interpretarse. Y, quienes coincidan, pondrían todo su esfuerzo, su capacidad y su interés en que ello ocurra faclitándoles lo mínimo que hace falta para que esta fuerza que tienen pueda expresarse. En cada pueblo que pasan con su estela mágica hemos sentido el aplauso y la admiración por ese ejemplo. Miserear una remera, una bebida o un turrón por su participación es vergonzoso. Habría que apoyarlos para que participen y no medir en ningún esfuerzo, que no lo es, para que esto ocurra. Y cuanto mayor el número que participen de ellos mayor el honor. La sociedad que no comprende debe sacudirse los sentimientos y entender de corazón esta cuestión. Vengo con mucha tristeza a expresar estos conceptos por razones valederas y sin respuestas de quienes deben darlas. Yo nunca he pedido nada para mi y no solamente sería incapaz de hacerlo sino que no lo aceptaría bajo ninguna circunstancia. Hago lo que puedo y hasta donde puedo sin ofrecer ni pedir nada. Lo hago con mucho gusto. Pero mis amigos y amigas con capacidades diferentes ya bastante problemas tienen con sus vidas en todo sentido para que los que podemos no les demos un podio que merecen, una remera que merecen y un aplauso que también merecen. 



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