sábado, 8 de diciembre de 2012

Yo quiero...yo puedo.

Hoy tomé un taxi para que me llevara hasta una población pequeña a 24 km de mi domicilio, para hacer esa distancia trotando en un desafío personal que he llamado Uniendo Pueblos. Se sorprendió el conductor verme subir equipado para trotar y con la mochila de hidratación. Más aún cuando le indiqué el destino y el propósito. Me hizo muchas preguntas claro. Porqué lo hacía, cuanto tardaba y otras cosas. Entre tanto dice:
- Mi cardiólogo me ha dicho que camine. Yo no podría ni caminar tres cuadras…
- Claro le respondí, tiene razón, usted debería caminar amigo. Una hora por día le haría infinitamente bien a su salud.
- Sabe que pasa…yo no puedo. Mi trabajo no me lo permite.
- Mire amigo, la salud se construye de a poco todos los días. Una hora que usted le dedique no es nada comparado el beneficio que tendrá…
- No señor, yo no puedo parar, mire tuve que comprar una cremallera nueva, dos mil pesos…
- Pero sabe – seguí insistiendo – lo que puede costarle más adelante internarse por problemas de salud, otra que la cremallera…
- Si tiene razón. Pero no puedo.
Terminó el viaje, yo me volví trotando, disfrutando de mis posibilidades y el sentado con sus “no puedo”. Lo que no pueden es querer… ni ver que si no cuidan su salud se quedarán sin ella, sin auto y harán un poco más rico a un sanatorio.


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