viernes, 18 de octubre de 2013

Ansiedad y comida.


Las emociones, la tristeza, el estrés y el aburrimiento condicionan nuestra forma de alimentarnos. En distintos sentidos. Algunos en un aumento de la ingesta y otros en una disminución. Pero las más aumentando las cantidades consumidas y buscando una sensación placentera vinculada a lo dulce. Estas conductas de ansiedad que buscan calmar generan aumento de peso y a su vez más dependencia de las personas al azúcar especialmente. Realizar actividad física, caminar, andar en bici, nadar, correr, son la clave para serenar el espíritu y evitar estos tranquilizantes que conducen a una situación de obesidad muy complicada y muy difícil de resolver luego.

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