Millones de hectáreas productivas bajo agua, cientos de localidades al borde del colapso y miles de ciudadanos que han perdido todo. Resultado de estrategias que economizaron millones de metros cúbicos de agua por falta de siembra de gramíneas y forestación , y, por diseños de calles y caminos que generaron diques de contención de agua. Cada árbol es una bomba de agua que la chupa del suelo y la evapora. Cada pastura también. Cada calle y cada ruta debe ser cuidadosamente estudiada con respecto a los cursos de agua. Esto es responsabilidad del Estado que a lo largo de los años no planificó, a la deforestación y que no se tomaron medidas económicas y técnicas elementales. Siguen dormidos. Llegará el día que el gobierno tendrá que pagar para que se siembren pasturas, pagar para forestar, reducir los impuestos al queso, a la leche, a la carne, cuidar los bosques nativos y el arbolado público para que se reviertan los motivos de estos excesos de agua. La carrera entre la soja y las pasturas deberá corregirse. La tierra está perdida en su carrera contra el cemento. Algún día los gobiernos deberán pagar para solucionar la escasez de cerebro que los caracteriza. Algún día el agua les va a llegar al cuello. Juanca.
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