"Los trabajadores del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) en toda la Argentina están recibiendo una propuesta de retiro voluntario. El objetivo declarado es eliminar cerca del 20% del personal del organismo.
A esto se suma la transferencia para la venta de campos experimentales a la Agencia de Administración de Bienes del Estado, un proyecto que contempla desprenderse de más de 42 mil hectáreas en todo el país.
El Inta fue creado en 1956 con una misión concreta: generar y transferir tecnología al sector agropecuario. Esa misión se traduce hoy en realidades muy tangibles. Desde la introducción de la siembra directa que revolucionó la agricultura nacional, hasta el desarrollo de variedades locales de soja, trigo y alfalfa, el Inta es el socio estratégico del productor.
Cuando un investigador con 20 años de experiencia acepta un retiro porque su salario perdió casi el 40% de su poder adquisitivo, se lleva consigo el conocimiento acumulado de dos décadas. Detrás de cada retiro, hay un equipo que se debilita y un territorio que queda huérfano de asistencia.
Lo que el Gobierno presenta como "modernización" o "eficiencia" es, en la práctica, el desmantelamiento de casi 70 años de integración científica con la vida rural." (Humberto J. Debat, investigador de INTA).
Ni los productores, ni sus entidades, ni los colegios de profesionales están defendiendo al INTA de este latrocinio. Una vergüenza. Salvo alguna honrosa, rara y corajuda excepción. Ustedes, colegas enfermos de mutismo, defiendan el INTA de este saqueo. Sean valientes. Y ustedes encumbrados de turno, promotores de este latrocinio, sepan que algún día serán juzgados por destrucciòn de la Patria.

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