Hace unos años visité un profesional por un dolor del manguito rotador del hombro derecho (culpa de un press mal hecho) y un dolor que me aparecía en la cintilla ilitiobial cuando corria. Luego de un sesudo estudio me recomendó la bicicleta porque yo "estaba muy viejo para correr". Desde ese día corrí miles de kilómetros y 198 carreras de todo tipo. Vengo a contarlo para que nos sirva la anécdota para tener una dosis de rebeldía a los diagnòsticos o sobreponernos a las dificultades y problemas que muchas veces la vida nos pone por delante. Aunque habrá un momento en el que el diagnóstico será defintivo e inexorable, mientras tanto, y si hay esperanza, no te rindas.

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