El 23 de mayo Agostina les contó a sus amigas que quería darle una sorpresa a su Mamá. Un lelo marginal sin dinero ni futuro que putaneaba con la madre le propuso que cumpla su sueño. Allá fue a las 11 de la noche de un sábado cruzando La Docta, derecho a un pedófilo asesino que la esperaba. Agostina fue resultado de la descomposición de unos y de otros. De la incapacidad de una madre de entender su inmadurez, de la inutilidad de la justicia dejando libre a un maldito sujeto con un historial de acciones degeneradas, de la inutilidad criminal de la clase política y dirigencial a los que lo único que les interesa es su ombligo o sus sucios sueños de poder. Llegaron tarde, después de festejar un campeonato de Belgrano, 1700 policías, 2 helicópteros, un Secretario de Seguridad soberbio, un Fiscal egocéntrico, 20 medios de difusión y millones de argentinos angustiados, absortos de la desproporción de una búsqueda que fue inútil porque los orientó el remisero y el padre que encontró la cámara de seguridad. Hay miles de Agostinas que seguirán con su triste y miserable destino culpa de la piratería encumbrada que solo sabe ponerse al frente de las cámaras de televisión para hacer un show miserable y vergonzoso. Que tristeza. Que en paz descanses. Donde estás Agostina?. Juanca

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