La entrega de medallas por parte de Donald Trump en la final del Mundial 2026 constituyó una reverencia explícita hacia él con el claro propósito de mostrar al mundo el poder y la sumisión a este personaje pedófilo, egocéntrico, y causante de tanto daño al mundo y a su propio país. En la semiótica del poder, este movimiento mecánico replica de forma idéntica el gesto histórico de la reverencia o el vasallaje ante un soberano. La participación de Trump en la premiación refleja su constante búsqueda por ocupar el centro de la escena y proyectarse visual y jerárquicamente por encima de los máximos deportistas del mundial. Una miserabilidad más de Trump.
lunes, 20 de julio de 2026
jueves, 25 de junio de 2026
Criminales, locos en el poder.
Ya es tarde para pedirles cordura a los locos que están en el poder del mundo. Deberían estar presos de por vida o mejor fusilados en nombre de la humanidad que quiere paz. La guerra mundial asoma todos los días culpa de sus locuras. Estamos a nada de un conflicto nuclear. Que tragedia inmensa y que tristeza para nuestra generación. Lo que podría ocurrir se recordará por siglos. Que locura. Que canten los niños del mundo. Están relocos matando inocentes.
viernes, 5 de junio de 2026
Día mundial del medio ambiente.
El desarrollo de la sociedad en el último siglo ha provocado un deterioro y un desequilibrio enorme en el medio ambiente. Sin embargo, a pesar de esta realidad, no se frena el daño que provoca este progreso ni refleja culpabilidad alguna. Tampoco se resuelven los efectos para disminuirlos o eliminarlos. Inexorablemente se está produciendo tal desastre en el medio ambiente que toda la población está afectada dramaticamente. El resultado es desolación, muerte y cambios irreversibles en los ecosistemas. La realidad muestra que medio ambiente ya lo perdimos. En 2015 Trump se retiró del acuerdo de París sobre cuidado del medio ambiente y nos muestra la cabeza hueca de los dirigentes. Todos siguen deforestando y destruyendo la naturaleza y solo nos muestran lo que puede venir. Que será peor. Los deshielos despertarán calamidades desconocidas. Hoy no hay nada para festejar. Solo llorar y avergonzarnos del planeta que dejaremos. Todos somos responsables. Con nuestra indiferencia y desinterés también.





