Estos niños son semillero de identidad, cohesión social y preservación del patrimonio musical. Su perfecta armonía enseña a las nuevas generaciones el valor de la disciplina, el trabajo en equipo y la empatía, transformando a los niños en ciudadanos, intérpretes y embajadores culturales porque proyectan la riqueza, la historia y los valores artísticos de su nación tanto a nivel nacional como internacional.
Solo la bruteza, la ignorancia, la maldad infinita de estos genuflexos aspiracionales puede eliminar el futuro ejemplar de nuestros niños que han brillado aquí y en el mundo. Y vienen por todo. Ahora le tocó al coro de niños. No piensan dejar nada en pie?. Hasta cuándo, hasta dónde?. Malditos. Los pueblos seguirán cantando a pesar de ustedes. Malditos mil veces.
No hay comentarios:
Publicar un comentario