No tenemos destino. Afanar y después promulgar una ley que te perdone es el colmo de la piratería. O sea que te perdonen lo que afanastes antes de que exista la ley. Mandinga. Para algunos ladrones encumbrados, perdón. Para los comunes, carcel. Alto Ladrón dirian los chicos. Mafia corrupta, miserables, infelices. No tenemos destino. Ni lo tuvimos antes, ni lo tenemos ahora. Con esta vara Cristina no entenderá porqué está presa. Esto solo se arregla con un paredón. Como en China.

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