Nada perdurará con mayor brillo que el ejemplo que podamos haber dado en nuestro andar. En la familia, en nuestros hijos y entre nuestras amistades. Ningún bien material que acumulemos tendrá valor al final. Menos si es mal habido. Solo tiene valor, inmenso, el ejemplo que no se puede comprar con dinero. Nuestros hijos mirarán si nuestras manos estaban limpias, no llenas. La mejor regla de conducta es la honestidad. La mejor herencia el ejemplo. Es una tragedia familiar cuando esto no es así y los padres arrastran en sus vidas delictivas a sus hijos. No tienen perdón. La foto es solo un ejemplo que se repitió y repite en muchos delincuentes que arrastran a sus hijos en esta vida insensata. Que tristeza pobres infelices. Juanca.

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